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Las palmas agitan la lluvia (El Adelantado de Segovia 21-III-2016)

Centenares de personas asistieron al acto devocional que abre la semana de Pasión, con la participación de todas las cofradías

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El paso ‘Jesús entrando en Jerusalén’ de José María García Moro volvió a estar acompañado de las palmas y ramos de los cofrades y feligreses segovianos. / Juan Martín
 

Segovia abrió ayer con brillantez el pórtico de la Semana Santa con la procesión litúrgica del Domingo de Ramos con la que la Iglesia conmemora la entrada gloriosa de Jesús en Jerusalén antes de su prendimento y posterior crucifixión. En esta ocasión, las previsiones meteorológicas que anunciaban un 45% de posibilidades de lluvia inclinaron la balanza del lado de la ausencia de precipitaciones y permitieron a las cofradías y a los centenares de segovianos que asistieron poder participar y disfrutar del primer recorrido procesional oficial de la semana de Pasión.
A las 11.30 horas, la iglesia de San Miguel acogió el acto de bendición de los ramos y palmas, oficiado por el obispo de Segovia César Franco, al que acompañó como concelebrante el Cabildo Catedral. La presencia de los representantes de las cofradías y del público llenó por completo el templo para iniciar la liturgia de esta solemnidad. Una vez finalizada, las cofradías y el público recorrieron en procesión el espacio entre la iglesia de San Miguel y la Catedral, donde tuvo lugar la misa solemne. La Puerta de la Misericordia sirvió este año como acceso a la seo de todos los fieles, a la que accedieron por el enlosado para recordar una vez más la celebración del Año Jubilar de la Misericordia, que el pasado 13 de enero abría esta puerta de la Catedral como símbolo de la adhesión de la diócesis a esta iniciativa del Papa Francisco.
Una vez en el templo, comenzó la misa solemne en la que la liturgia de la Palabra recuerda de forma especial el relato de la Pasión y Muerte de Cristo del Evangelio de San Lucas, leída ayer por dos diáconos y el canónigo Miguel Angel Barbado.
Tras la liturgia, el obispo César Franco quiso dar valor al Evangelio y pronunció una breve homilía en la que subrayó la importancia de “contemplar a Cristo” a través de los actos litúrgicos y devocionales de la Semana Santa. Así, significó que si el Domingo de Ramos ofrece la imagen de Jesús “aclamado y bendecido como príncipe de paz, las circunstancias se trastocan después con un Cristo injuriado y maltratado”.
El obispo aseguró que Cristo “trae la paz, la justicia y el perdón al mundo, y si alcanza estas gracias es porque nos ama hasta tal punto que se entrega a si mismo”, e instó a los segovianos a dedicar estos días a “contemplar a Cristo con una piedad sincera y no ficticia”. “Saquemos tiempo para orar, y que esta semana sea para Segovia una auténtica bendición de misericordia y paz en la que se rompan las barreras de la división y que haga que todos nosotros sepamos mirarnos como hermanos como Cristo nos miró desde la cruz”.
Tras la misa solemne, en torno a las 13.15 horas, la puerta de San Frutos de la Catedralse abría para iniciar la procesión litúrgica, precedida por la banda de cornetas y tambores de la Cofradía de la Soledad al Pie de la Cruz de San Millán.
La imagen de ‘la borriquilla’ que en 1964 salía del cincel del recordado escultor segoviano José María García Moro estuvo acompañada por los guiones y estandartes de las cofradías segovianas y por una nutrida representación de cofrades, en su mayoría jóvenes y niños, portando las palmas. Tras la carroza, se situaron los presidentes y hermanos mayores de las cofradías, así como la alcaldesa de Segovia Clara Luquero junto a varios ediles, la subdelegada del Gobierno Pilar Sanz y representantes de los estamentos civiles y militares.
Las marchas procesionales interpretadas por la banda de la Unión Musical Segoviana pusieron el contrapunto a un recorrido que transcurrió por las calles más próximas a la Plaza Mayor para regresar nuevamente a la Catedral al filo de las 14.30 horas, poniendo el brillante punto final al primer acto de la Semana Santa en la capital.

 

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