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El pregón de Pedro Raúl Anaya abre la Semana Santa segoviana. Norte de Castilla 22 Marzo 2015

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  • Cientos de personas asisten en la Plaza Mayor a la llegada de los heraldos a caballo que anuncian el primer acto de una celebración en la que «Segovia es pasión cofrade»

Fotografía extraída Norte de Castilla. Autora Rosa Blanco

Ha comenzado «la fiesta de las fiestas». El tiempo de Pasión. El anuncio de los heraldos a caballo, en sus monturas de capa torda, casi blanca, recorrió este sábado las calles céntricas; tres jinetes, uno desde San Millán acompañado por la banda de cornetas y tambores del Santo Cristo de los Gascones, otros dos desde San Esteban con la agrupación El Cirineo de la Feligresía de San Andrés, llegaron a la Plaza Mayor hacia las siete de la tarde y enseguida reunieron a su alrededor a varios centenares de personas, entre segovianos y turistas. Los caballistas se situaron delante del Ayuntamiento (en cuya puerta coincidieron con los asistentes a una boda civil) y a cada lado una banda; enfrente, la alcaldesa Clara Luquero y varios miembros de la corporación esperaron al pregonero y a escuchar el mensaje de los heraldos, la invitación al pueblo para que asistiera al pregón en la Capilla del Santísimo de la Catedral. La formalidad, cumplida.

Fue el prólogo de la primera ceremonia de la Semana Santa segoviana, que siempre consta de dos actos: la bienvenida al pregonero y a las cofradías del deán del Cabildo de la Catedral, Ángel Rivilla, en la Sala Capitular, acompañado del obispo César Franco, y del canciller, Alfonso Frechel, y luego la entrega de las tapas del pregón a su autor. Rivilla deseó a los cofrades que les salga bien todo lo que han preparado para «la fiesta de las fiestas», la «semana de gracia, de perdón, de suplicar a Cristo que su entrega sea un modelo para la sociedad», como dijo después el obispo.

El segundo preludio es también tradición, la entrega al pregonero de las tapas para que guarde sus palabras. Se las dio Miguel Hernández, presidente de la Junta de Cofradías, Hermandades y Feligresías de Semana Santa de Segovia, en presencia de la alcaldesa. Un momento después, todos pasaron a la contigua Capilla del Santísimo, llena de fieles desde mucho antes y donde la Coral Ágora acababa de terminar el ensayo de las piezas que cantaría al final.

Sentimiento popular

Delante del altar churrigueresco, Miguel Hernández abrió el acto, como corresponde al presidente de los cofrades. Y lo que destacó es que «la Semana Santa de Segovia no tendría existencia clara sin el sentimiento del pueblo», porque «los segovianos la sentimos de forma íntima y personal aunque la celebremos en comunidad», para dirigirse después «a los iconoclastas y culturalistas del siglo XXI» que restan importancia a la manifestación religiosa y popular: «No os canséis, que la Semana Santa es pueblo, pueblo de una fe manantial inagotable de solidaridad». Su último mensaje recogió el del Papa Francisco, «sed presencia activa en la comunidad», para concluir afirmando que «Segovia es pasión y, sobre todo, es cofrade».

El pregonero, Pedro Raúl Anaya, es sacerdote desde 1997 y vicario de Pastoral de la Diócesis desde 2008. Como recalcó el deán de la Catedral al presentarle con «un equilibrio riguroso» entre afecto y objetividad, compagina su tarea docente en la Universidad Eclesiástica San Dámaso de Madrid con la pastoral y conoce muy bien la Cofradía del Santo Cristo del Mercado, «a la que ha alentado e iluminado».

Alegría

Anaya conoce todas las cofradías de Segovia, como se puede apreciar a través de su pregón, el anuncio «siempre de un acontecimiento gozoso» cuando se trata de la Semana Santa «porque gozoso es el misterio de nuestra salvación, aunque pase por la cruz». Y desde esa perspectiva invitó a todas las cofradías, a los protagonistas y los espectadores a salir con orgullo, acompañar los pasos a manifestar que, «pese a que no falta dolor, la vida tiene sentido y la alegría vence a la tristeza». Su pregón desgranó así «la buena noticia de cada imagen que procesionará al atardecer del próximo Viernes Santo».

Cada talla y cada cofradía –desde ‘La Oración en el Huerto’ de San Lorenzo a ‘La Soledad Dolorosa’ de Santa Eulalia– fue en sus palabras una referencia para la alegría, acompañada por las de poetas como Gerardo Diego, Unamuno, Santa Teresa, Dionisio Ridruejo o Domiciano Monjas, los Evangelios y declaraciones del Papa Francisco como la citada al final: «No huyamos de la resurrección de Jesús, nunca nos declaremos muertos pases lo que pase. ¡Que nada pueda más que su vida que nos lanza hacia adelante!».

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