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El baile de la resurrección (El Adelantado de Segovia 28-III-2016

Las imágenes de Cristo Resucitado y Nuestra Señora del Rocío escenificaron el ‘encuentro’ en la procesión que cerró con brillantez los actos devocionales organizados por las cofradías segovianas.

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Dos niños, vestidos con el costal y la mantilla blanca, observan con atención el encuentro entre Cristo y Nuestra Señora del Rocío. / Kamarero

Pese a ser una de las procesiones más jóvenes de la Semana Santa, el ‘Encuentro’ del Domingo de Pascua entre el Cristo Resucitado y su madre ofrece momentos de gran emoción que, sin duda, sirven como brillante colofón a los actos cofrades que a lo largo de la pasada semana llenaron las calles de Segovia para preparar y celebrar el Triduo Pascual. Ayer, el sol quiso también abrirse paso entre las nubes para sumarse a la celebración del Domingo de Resurrección y permitir a los cofrades que acompañaron a las imágenes del Resucitado y Nuestra Señora del Rocío llevar a cabo la procesión de ambas imágenes hasta su encuentro en la Plaza Mayor.
Con un ligero retraso sobre el horario inicialmente establecido, los costaleros de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío salieron a las 10,40 horas con el trono de la ‘Blanca Paloma’ a costal desde la iglesia de San Sebastián, para iniciar un trayecto que les llevó a recorrer las angostas calles del centro histórico. La imagen -copia de la original que se venera en Almonte (Huelva) realizada por el escultor Juan Carlos González- llevó a cabo a lo largo del trayecto varias ‘levantás’ dirigidas por el capataz, con emotivas dedicatorias a hermanos y cofrades que ralentizaron el breve trayecto que separa la iglesia de San Sebastián de la Plaza Mayor. Las marchas procesionales interpretadas por la banda de la Unión Musical Segoviana jalonaron el recorrido de música.
Desde el Palacio Episcopal, la pequeña talla de ‘Cristo resucitado’ que se conserva en la iglesia de San Millán partía a las 11 de la mañana portada en el trono de la Cofradía de la Esclavitud del Santo Cristo de la Cruz de la parroquia del Cristo del Mercado. La figura del ‘Resucitado’ fue llevada por los cargadores de la cofradía del Cristo, a los que se sumaron cargadores de otras cofradías en un símbolo de unión y hermandad cofrade. Las cornetas y tambores de la banda ‘El cirineo’ de la Feligresía de San Andrés hicieron sonar marchas que, en esta ocasión, preludiaban la alegría del encuentro entre la madre y el hijo.
Ambas imágenes fueron completando sus distintos recorridos hasta que, pasadas las 12 del mediodía se produjo el ansiado encuentro, escenificado con pericia por los cargadores y costaleros cofrades, dirigidos con maestría por sus capataces. Así, la imagen del Cristo “bailó” ante la virgen con una austera pero emotiva coreografía muy del estilo de las Semanas Santas castellanas en las que se escenifica esta procesión de Pascua; mientras que la imagen del Rocío se inclinó ante el Resucitado mientras que dos representantes de la hermandad soltaban una pequeña bandada de palomas para simbolizar este encuentro. La suelta de las palomas protagonizó la anécdota de la procesión, ya que algunas de ellas se resistían a salir de la jaula en las que fueron transportadas, y otras realizaban vuelos a baja altura que en alguna ocasión llegaron a dar con algún espectador de la procesión.
El retraso acumulado en la llegada de las imágenes, unido a la escenificación del encuentro, impidió que el Resucitado y la Virgen del Rocío fueran recibidos a la entrada de la Catedral por el obispo de Segovia, César Franco. Un representante del Cabildo hizo llegar a las cofradías el malestar por el retraso en la llegada de la procesión, que según lo establecido tenía que haber llegado a las 12.15 horas para que pudiera haber sido recibida por el prelado segoviano, ya que la misa solemne de Pascua comenzaba a las 12,30 horas en el Altar Mayor. Finalmente, las dos imágenes entraron con la misa ya comenzada, y los representantes de las cofradías abandonaron la Catedral sin participar en la Eucaristía. En la ceremonia religiosa estuvieron presentes la alcaldesa Clara Luquero, junto a varios de los concejales del equipo de Gobierno, así como el presidente de la Junta de Cofradías Miguel Hernández y representantes de las cofradías y hermandades segovianas.
En la misa solemne de Pascua, monseñor Franco resaltó la importancia de la celebración para la vida del cristiano, que fundamenta la fe y vivifica la esperanza en la vida eterna. Asimismo, manifestó que la tradición de la Semana Santa en España “prioriza la Pasión sobre la Resurrección”, y animó a los católicos segovianos a perseverar para que su fe “sea una fe de vivos, orientada a la conversión en el espíritu de Cristo resucitado”.