El espíritu de Marinas sigue muy presente en San Millán (Norte de Castilla 30-III-2018)


Unos vecinos observan el paso del Santísimo Cristo por su calle. /Óscar Costa
Unos vecinos observan el paso del Santísimo Cristo por su calle. / ÓSCAR COSTA
El escultor donó en 1930 la imagen de la Soledad al pie de la Cruz y en 1947, la del Santísimo Cristo

Todos los miembros de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad al Pie de la Cruz y el Santísimo Cristo en su Última Palabra se volcaron en la procesión del Jueves Santo, que recorrió el corazón del barrio antes de enfilar hacia la Plaza Mayor. Lucía el sol en lo alto cuando el cortejo partió del atrio de la iglesia que linda con la Travesía de los Pelaires y descendió por la calle Hermanos Barral. Escoltados ambos pasos –la Soledad al pie de la Cruz y el Santísimo Cristo en su Última Palabra, ambos de Aniceto Marinas– por agentes del Cuerpo Nacional de Policía, el desfile cruzó la plaza de San Millán y giró por la calle de Carretas para volver a subir por Hermanos Barral y encaminarse a la calle de Santo Domingo de Silos por la Travesía de los Pelaires. Una multitud aguardaba en la avenida del Acueducto.

Esta es una de las agrupaciones con más solera de la Semana Santa de Segovia. La cofradía se constituyó el 16 de abril de 1930, en torno, precisamente, a la imagen que Marinas donó en primer lugar: la Soledad al pie de la Cruz. Según revelan las actas de constitución, los gastos derivados del traslado y la recepción de la imagen, así como de su preparación para la salida en procesión fueron sufragados mediante suscripción popular entre los feligreses de la parroquia y otros segovianos vinculados al barrio. Al día siguiente, 17 de abril, Jueves Santo, la imagen de la Soledad al Pie de la Cruz, acompañada de toda la feligresía del barrio de San Millán partía hacia la Catedral.

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