El deán de la Catedral pregona la primera Semana Santa de Segovia con interés nacional (El Norte de Castilla 2-IV-2017)


El padre José Antonio Velasco hace una llamamiento a la solidaridad y a ayudar a los afectados por la crisis.

José Antonio Velasco, segundo por la izquierda, con el obispo César Franco y la alcaldesa Clara Luquero, en San Miguel.
José Antonio Velasco, segundo por la izquierda, con el obispo César Franco y la alcaldesa Clara Luquero, en San Miguel. / M. A. L.
  • El lugar del pregón fue este año inédito, como la circunstancia que concurre en estos días previos a la Semana Santa, pues pregonero y cofrades estrenan el título de Fiesta de Interés Turístico Nacional, comunicado hace apenas diez días por el Ministerio de Industria a la Junta de Cofradías de Segoviay concedido no solo por el valor de la imaginería que sale en las procesiones y la riqueza patrimonial de la ciudad, sino también por la implicación de toda la sociedad en las celebraciones. Se vio este sábado en la iglesia de San Miguel, llena de fieles para escuchar el pregón del padre José Antonio Velasco. Como se verá este domingo en la Marcha Cofrade que sale a las 10:30 de la iglesia de Nueva Segovia.

    Porque el tiempo de la Pasión ha llegado. La «fiesta de las fiestas» para los cristianos, la Semana Santa, estrena título. Los cofrades de Segovia ya pueden presumir de que es Fiesta de Interés Turístico Nacional, una categoría superior a la que ostentaba el año pasado. El programa preparado por la Junta de Cofradías, Hermandades y Feligresías de la ciudad llegó al preludio definitivo, tras las actividades que han venido desarrollando desde primeros de marzo, al pregón que este año correspondió al deán de la Catedral, José Antonio Velasco. Un primer discurso precedido por la presentación del vicedeán, Ángel García Rivilla, las palabras del obispo, César Franco, y las del presidente de los cofrades, Miguel Hernández, después de que los heraldos a caballo lo anunciaran por las calles del centro.

    El pregonero de la Semana Santa en esta ocasión no tenía cabida en la Capilla del Santísimo de la Catedral; otra celebración coincidente y las obras en el templo mayor motivaron el traslado a la iglesia de San Miguel, y delante del altar mayor (en lugar de en la Sala Capitular de la Catedral) el obispo, el vicedeán y el presidente de la Junta de Cofradías, Miguel Hernández, le entregaron a Velasco las guardas bordadas para conservar el pregón, como es tradición y delante de los cofrades y hermanos mayores y, esta vez, del público que llenó la nave de la iglesia. El lugar no fue el habitual, aunque el efecto fue el mismo que otros años, «hablar de Jesús en los últimos acontecimientos de su vida en la tierra: su Pasión, muerte y resurrección».

    Es lo que se celebra en la Semana Santa, remarcó Velasco, y se representa «de modo bello, intenso y expresivo» en las imágenes que salen en procesión, con muchos momentos para que los cofrades miren las tallas, el rostro de Cristo recreado en distintos momentos de la Pasión. El pregonero proclamó la necesidad de ser «auténtico» porque «las procesiones se terminan y el seguimiento a Jesucristo continúa». Entiende que quienes participan en las procesiones como creyentes y sobre todos quienes le siguen «de forma muy literal», como penitentes, expresan así sus vivencias «con gestos muy extremos y hasta exagerados».

  • Fue su respuesta a la pregunta que se hizo de por qué lo hacen, para la que dio Velasco testimonios que él mismo ha recogido: para cumplir una promesa por la curación de un hijo, para dar gracias por la curación de un cáncer, para pedir perdón o por identificación con Cristo. Pero en el pregón destacó también que «podemos acompañarle a Jesús de muchos modos menos dramáticos que en la procesión, y siendo Cirineos». Casos como los de un matrimonio que cuida del hermano del marido al que ha abandonado su mujer y que está en paro y deprimido; una familia que, en el año más duro de la crisis, perdieron el trabajo el padre y la madre, con tres hijos menores y a quienes ayuda una amiga; un representante sindical que, comentó, «la gente tiene muchos problemas y no solo laborales, y sé que escucharles con respeto y con aprecio les viene bien». Ser solidarios, amar al prójimo, en definitiva.

    Concluyó Velasco con la afirmación de que «las procesiones son una vez al año», pero subrayó que «la representación en la que Jesucristo muerto y resucitado se hace realmente presente es la misa», que es «vital para un cristiano», y apostilló el discurso con una frase de San Juan de la Cruz: «A la tarde te examinarán en el amor». Una invitación al olvidar la condición propia y a festejar la Semana Santa.

    El acto de clara esencia religiosa finalizó con la participación de la Coral Ágora, que interpretó varias piezas de música sacra.

    Heraldos a caballo

    Antes, segovianos y turistas vivieron el anuncio del pregón por los heraldos a caballo, que en sus monturas de capa casi blanca recorrieron como de costumbre las calles céntricas a partir de las seis y media de la tarde, a ratos nublada y ventosa. Este año solo dos jinetes, uno desde San Millán con la banda de cornetas y tambores del Santo Cristo de los Gascones, y otro desde San Esteban con la agrupación de la Cofradía de la Flagelación del Señor, del barrio de Nueva Segovia, realizaron el recorrido hasta la Plaza Mayor.

    En cada parada que hicieron para leer el pergamino que anunciaba al pregonero llamaron la atención de la gente, de los segovianos que ya sabían quienes eran y qué hacían, y de los turistas que paseaban y que aprovecharon para fotografiarles, todos atraídos por la belleza y solemnidad de las caballerías, nobles y dóciles para hacer el paso breve. Al llegar a la Plaza Mayor, jinetes, tambores y cornetas se detuvieron delante de la fachada del Ayuntamiento para dar la bienvenida al pregonero.

    Los caballistas se situaron delante del Ayuntamiento y a cada lado una banda; enfrente, la alcaldesa Clara Luquero, el presidente de los cofrades, los responsables de las cofradías cuyas bandas de cornetas y tambores protagonizaron la singular interpretación alterna de varias piezas, y junto a ellos se situó el pregonero para escuchar la última llamada de los heraldos, la invitación al pueblo para que asistiera a la lectura en la iglesia de San Martín unos minutos después.

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