Cofradía Penitencial de Nuestro Señor Jesús con la Cruz a Cuestas y María Santísima de las Angustias de la Asociación de Exalumnos Maristas (A.D.E.MAR)


Datos

NOMBRE: Cofradía Penitencial de Nuestro Señor Jesús con la Cruz a Cuestas y María Santísima de las Angustias de la Asociación de Exalumnos Maristas (A.D.E.M.A.R.)
AÑO DE FUNDACIÓN: 1959
IMAGEN O GRUPO TITULAR: Santo Cristo con la Cruz a Cuestas y María Santísima de las Angustias

AÑO DE REALIZACIÓN: 1907

La imagen del Cristo, obra de bien estudiado movimiento cuya autoría es del escultor catalán José Quixal, quien la denominó ‘Jesús Nazareno’, data del año 1907. La figura de Jesucristo portando la Cruz es una acertada representación de un organismo agobiado por los padecimientos y dolores del martirio y la pesadumbre del madero.

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Esta imagen ha procesionado desde 1907, primero con el gremio de zapateros y curtidores; en 1930 con el Seminario; en 1935 con las feligresías de El Salvador, Santa Eulalia y San Lorenzo; y a partir de 1939 con el sindicato de la C.N.S. En los años cuarenta, con la denominación de ‘Jesús llevando la Cruz’ aparece en la Procesión de los Pasos de 1947 con varias cofradías gremiales: la del Glorioso Patriarca San José, del sector de la madera y corcho; San Cristóbal, del transporte; San Eloy, de los del metal, agua, gas y electricidad; San Antonio de Padua, peluqueros y barberos; San Carlos Borromeo, de los de seguros, banca y bolsa; San Francisco de Sales, papel, prensa y artes gráficas; y San Juan ante Portam Latinam, personal de oficinas.

Es en 1959 cuando se crea la Cofradía del Santo Cristo con la Cruz a Cuestas en el seno del Colegio de los Hermanos Maristas de Segovia, y desde ese año la escultura se venera en el citado centro escolar.

Por su parte, la Virgen de las Angustias salió en procesión en los años setenta con las congregaciones marianas y se incorpora a la Cofradía de A.D.E.MAR en 2000 tras su restauración. Se venera en el convento de los Padres Franciscanos y está atribuida a algún discípulo de la Escuela de Juan de Juni, de finales del siglo XVI.

En el año de 2014 la Cofradía del Santo Cristo con la Cruz a Cuiestas de A.D.E.MAR cambio de nombre y de escudo, pasando a denominarse desde ahora Cofradía Penitencial de Nuestro Señor Jesús con la Cruz a Cuestas y María Santísima de las Angustias, de Asociacion de Exalumnos Maristas (A.D.E.MAR).

Historia

Para hacer completa la historia de la música que ha acompañado al Cristo de ADEMAR durante los 50 años que lleva recorriendo las calles de Segovia junto a los alumnos, ex-alumnos, Hermanos y profesores del Colegio Marista y público devoto en general, tenemos que regresar al año 1959, fecha en que salió por primera vez nuestra Cofradía.

Al parecer, durante los primeros años no llevaba acompañamiento musical alguno hasta que, avanzada la década de los sesenta, se incorporó un grupo de cornetas y tambores, probablemente propiciado por algún oficial del ejército allegado al Colegio.

Durante el declive general de las procesiones en Segovia los insulsos años setenta, desapareció esa pequeña banda de cornetas y tambores militares que acompañaban a nuestra Cofradía.

Tengo el vago recuerdo de que durante uno o dos años, el silencio total era la única compañía sonora del paso de ADEMAR, hasta que alguien decidió contratar una agrupación musical -vestida con impolutos trajes de domingo- que lucía su nombre artístico con grandes letras en un majestuoso bombo vertical: ORQUESTA MAMBO.

Ante el descoloque estético y místico que producía la visión entre los capuchones de aquellos músicos más propios de una romería, al año siguiente volvió el silencio a adueñarse del cortejo.

Pero cuando la Semana Santa de 1979 comenzaba a organizarse, uno de los incondicionales faroleros de la procesión, invitó a tres amigos a unirse en el ambicioso proyecto de acompañar al Cristo de los Maristas, con los solemnes redobles de unos tambores. Dicho y hecho: José Luis Gilsanz (gran devoto de los Beatles, por otro lado), Francisco García (el del contrabajo del Mester), Aurelio Martín (recién concluida su mili como cabo-redobles) y Rafael Cantalejo (el mencionado farolero) pidieron prestados en un acuartelamiento militar los elementos imprescindibles para llevar a cabo la encomiable fundación de una banda cuyas consecuencias aún hoy se están disfrutando. El aprendizaje y los ensayos se realizaban en las inmediaciones de la iglesia de la Vera Cruz ante el desasosiego de las chovas del alcázar que enmudecían asombradas ante aquel prodigio rítmico.

Al año siguiente fueron algunos amigos más los que se unieron al cuarteto y, cada Semana Santa, en los albores de la entrañable banda, era una sorpresa saber cuántos redoblantes participarían en el cortejo y qué restos de tela penitencial tendrían por uniforme: ¿morada…o negra? ¿sería muy corto…o cortísimo?. Lo cierto es que con una buena motivación y gran dosis de fraternidad, cada año sonaba mejor y era más nutrido el grupo.

Se sabe también, pues no lo ocultaron nunca, que algunos de los miembros de tan distinguida agrupación, añoraban durante todo el año el momento de disfrutar del mejillón verde al concluir su jornada laboral del Viernes Santos, en el comedor escolar del Pinarillo.

En un momento determinado, se incorporó Fernando Ortiz, músico y dulzainero que, si bien en un momento se sometió a la disciplina del tambor, convenció con poco esfuerzo a sus compañeros de la mejora que supondría para la banda la incorporación de tan apreciado instrumento autóctono. El sonido aportado fue, en efecto, un éxito y dio pie a la creación de notables partituras que cada año se interpretan con veneración como piezas históricas que ya son.

Por aquellos años, las procesiones se desarrollaban de un modo distinto al actual: era el Viernes Santo cuando, a media tarde, se iniciaba la subida del Cristo por Fernández Ladreda y la Calle Real a la Catedral, donde había que esperar casi dos horas el comienzo del cortejo oficial. Este momento era aprovechado para que la banda revisara el nivel de líquidos corporales para no tener que lamentar durante la procesión la molesta sensación del nopuedomás. Era el momento de ir a un pequeño bar (hoy desaparecido) situado en el inicio de la calle de Daoiz y nombrado “La Bodeguilla”, donde podía contemplarse cada año una escena propia de una película de Fellini o de Buñuel, incluso podía recordar la pintura de Goya o de Solana. La singular visión consistía en una fila de personajes que tenía como inicio una puerta de madera con dos letras reveladoras, WC. y era la representación gráfica de la España cañí por excelencia: manolas con peineta y mantilla, guardiasciviles con su uniforme de gala con levita y charol, penitentes de color nazareno masajeando sus hombros, candorosas verónicas que también necesitaban prepararse para la larga procesión de los Pasos. Aquella cola llegaba hasta el exterior del bar y se disponía incluso por la acera. ¡Lástima de foto!…

Durante varios años se mantuvo la anarquía organizada de la banda de dulzainas y tambores hasta que la generación siguiente puso un poco de orden con el fin de mejorar -no era muy difícil la mejora, lo que hasta aquel momento había estado confiado sólo a la Divina Providencia.

Enlace a la web de la Cofradía: ademarsegovia.org

01. María Santísima de las Angustias

02. Nuestro Padre Jesús con la Cruz a Cuestas

03. Historia de la Banda

04. Hábito de Cruzado

05. Mantilla de la Cofradía

06. Hábito de Nazareno

07. Hábito de Penitente

08. Hábito de Verónica

09. Procesión del Jueves Santo

10. Procesión del Viernes Santo

11. Cofrades

12. Ademar en la red

Fotografías

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